El mentiroso, de Mikel Santiago, empieza con una situación que a mí me parece maravillosa para arruinarte cualquier intención de soltar el libro: te despiertas junto a un hombre asesinado, no recuerdas prácticamente nada de las últimas 48 horas y ni siquiera puedes descartar que tú mismo lo hayas matado.
¿Qué haces?

El mentiroso —Mikel Santiago
Este fue mi primer encuentro con Mikel Santiago y también mi primera visita a Ilumbe, ese pueblo ficticio del País Vasco que después se convertiría en el escenario de otros libros del autor. Yo entré intentando descubrir qué había ocurrido durante esas 48 horas perdidas y terminé queriendo sacar pasaje para conocer sus acantilados, sus tormentas y hasta Villa Margúa. Después me enteré de que Ilumbe no existe, detalle bastante inconveniente para mis planes de viaje.
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¿De qué trata El mentiroso?
Alex despierta en una fábrica abandonada con un golpe en la cabeza, un vacío de 48 horas en la memoria y un cadáver a su lado. También hay una piedra con restos de sangre, por si la situación todavía no estaba suficientemente complicada.
Como no recuerda qué ocurrió y ni siquiera pone las manos en el fuego por sí mismo, decide huir y reconstruir por su cuenta esas horas perdidas. Tiene que descubrir quién mató al hombre de la fábrica mientras oculta su propia investigación de la policía y, todavía más difícil, de las personas más cercanas a él.
Ahí está una de las cosas que más me engancharon: nosotros sabemos exactamente lo mismo que Alex. Si él no recuerda, nosotros tampoco. Y si él empieza a preguntarse si pudo ser el asesino, nosotros tenemos razones de sobra para sospechar también.
Mi opinión sobre El mentiroso
Nunca había leído a Mikel Santiago y con El mentiroso me bastó para descubrir una de las cosas que más me gustan de su forma de escribir: sabe contar una historia y meterte dentro de ella sin que notes demasiado al escritor detrás.
El comienzo me recordó incluso a Misery, de Stephen King. Alex está entre la consciencia y la inconsciencia, intentando reconstruir dónde está, qué ha ocurrido y por qué no recuerda. Ese monólogo interior entre recuerdos, amnesia y agotamiento consiguió meterme en la historia desde las primeras páginas.
Además, toda la novela está narrada por Alex en primera persona y presente, una decisión que funciona especialmente bien porque nuestro narrador tampoco conoce la verdad. No estamos siguiendo a un detective que investiga desde fuera, sino al hombre que podría haber cometido el asesinato. Así que mientras él intenta reconstruir sus recuerdos, yo estaba intentando decidir cuánto podía creerme de lo que me contaba.
Y Alex tampoco es precisamente el héroe perfecto. Trabaja como jardinero en las grandes mansiones de Ilumbe, apenas consigue mantenerse y tiene secretos de su pasado que están constantemente amenazando con salir a la superficie. Antes de despertarse junto a un cadáver este hombre ya tenía suficiente trabajo arreglando su vida.
La trama, además, va creciendo poco a poco. Los capítulos son cortos, hay muchísimo diálogo y el pasado empieza a encontrar respuestas en el presente mientras el presente obliga a mirar otra vez hacia atrás. Los giros me sorprendieron, pero lo más importante es que me parecieron bien hilados. A mí puedes engañarme todo lo que quieras en un thriller; de hecho, para eso vine. Pero cuando llegue la explicación necesito sentir que aquello tenía sentido.
Ilumbe: el lugar al que quise sacar pasaje
Si la intriga me mantuvo leyendo, la ambientación terminó de ganarme. Ilumbe es un pequeño pueblo costero ficticio del País Vasco, rodeado de acantilados, tormentas, carreteras sinuosas y casas antiguas. Tiene esa mezcla entre paisaje espectacular y sensación de peligro que le viene de maravilla a la historia.
Y en medio de todo está Villa Margúa, la casa del abuelo de Alex. Está construida en la cima de un acantilado y con los años se ha ido inclinando hacia el mar hasta el punto de tener problemas de seguridad. En el pueblo, por supuesto, la llaman Casa Torcida.
A mí me dicen Casa Torcida y automáticamente pienso en Agatha Christie. La casa torcida es precisamente una de mis novelas favoritas de la autora, así que disfruté muchísimo ese pequeño guiño. Pero Villa Margúa terminó siendo mucho más que eso: prácticamente se convierte en otro personaje.
Dentro viven Jon Garaikoa, el abuelo de Alex, un antiguo marinero que comienza a tener problemas de memoria, y Dana, la mujer ucraniana que lo cuida y que me cayó bien prácticamente desde que apareció. La casa inclinándose hacia el mar, el abuelo perdiendo sus recuerdos y Alex intentando recuperar los suyos hacen que todo tenga esa sensación de estar viviendo peligrosamente cerca del borde.
Y eso fue precisamente lo que más me gustó de la ambientación: no está ahí solamente para regalarnos paisajes bonitos. Ilumbe forma parte de la historia.
Un thriller que prácticamente vi en mi cabeza
Hay escenas, sobre todo hacia el final, que son tan visuales que tengo la impresión de haber visto una película en lugar de haber leído un libro. Entre los acantilados, el mar, las tormentas y Villa Margúa, Mikel Santiago construyó un escenario que todavía recuerdo perfectamente.
Pero tampoco quiero que parezca que la ambientación cargó sola con el libro. La intriga funciona, el ritmo se mantiene, Alex me pareció un protagonista interesante precisamente por sus defectos y la resolución consiguió responder a las preguntas que me habían mantenido leyendo.
Cuando terminé descubrí que El mentiroso era solamente el primer libro ambientado en Ilumbe y que después venían En plena noche y Entre los muertos. Yo ya estaba buscando cómo regresar.
Al final no necesito pasaje para volver al País Vasco. Me basta con abrir otro libro.
📌 Veredicto
Un thriller adictivo y tremendamente visual que consiguió que quisiera volver a Ilumbe antes incluso de terminar mi primera visita.
🔎 ¿Qué vas a encontrar en El mentiroso?
🩸 Un hombre que despierta junto a un cadáver
🧠 48 horas desaparecidas de su memoria
🤔 Un protagonista que no confía ni en sí mismo
🌊 Un pueblo costero ficticio en el País Vasco
⛈️ Acantilados, tormentas y carreteras junto al mar
🏚️ Una casa torcida al borde del precipicio
👴 Un abuelo con problemas de memoria
💬 Capítulos cortos y mucho diálogo
🔀 Giros bien conectados con la historia
🎬 Escenas muy visuales
🔎 Secretos del pasado que empiezan a salir a la superficie
Más sobre El mentiroso y Mikel Santiago
Villa Margúa me recordó inevitablemente a La casa torcida, una de mis novelas favoritas de Agatha Christie. Si te gustan las casas con secretos y las familias donde todo el mundo parece tener algo que esconder, puedes leer también mi reseña de La casa torcida.
💬 Te leo en comentarios
A mí Ilumbe me dio ganas de visitar un pueblo que ni siquiera existe. ¿Qué libro te ha hecho querer viajar al lugar donde transcurre la historia?


