Hay hoteles en los que uno entra y automáticamente quiere quedarse. El Hotel Bertram es uno de ellos.

En el hotel Bertram, Agatha Christie
Decoración clásica, sillones cómodos, servicio impecable, té inglés, pastas recién hechas y huéspedes que parecen salidos de otra época. Todo es tan perfecto que casi parece imposible.
Y, tratándose de Agatha Christie, ya sabemos que cuando algo parece demasiado perfecto probablemente es porque debajo se esconde algo bastante turbio.
En el Hotel Bertram me sorprendió porque se aleja bastante de la estructura que esperaba encontrar en una novela de Miss Marple. Aquí Christie no empieza poniéndonos un cadáver delante para después preguntarnos quién lo mató.
Primero nos invita a entrar al hotel. Y durante muchas páginas lo único que sabemos con seguridad es que algo allí no encaja.
Y si ya lo leíste, al final te espero en la sección con spoilers porque tenemos que hablar de Bess, Elvira y ese final.
Índice de contenidos
¿De qué trata En el Hotel Bertram?
Miss Marple viaja a Londres para pasar unos días de descanso en el Hotel Bertram, un lugar que conoció durante su juventud y que conserva prácticamente intacta esa elegancia inglesa que ella recuerda.
El hotel parece haberse quedado detenido en el tiempo.
Por sus salones pasan ancianas respetables, clérigos, militares retirados, jóvenes de buena familia y personajes de la alta sociedad. Todo funciona con una precisión casi sospechosa y el lugar parece ofrecer exactamente la experiencia que sus huéspedes esperan encontrar.
Pero Miss Marple observa. Y si hemos leído suficientes libros de Agatha Christie sabemos que pocas cosas son más peligrosas que tener a Jane Marple sentada tranquilamente en una esquina observándolo todo.
Entre los huéspedes se encuentra Elvira Blake, una joven que pronto heredará una importante fortuna, y su madre, la fascinante Bess Sedgwick. Mientras tanto, la policía investiga una serie de sucesos aparentemente desconectados.
Poco a poco empiezan a aparecer pequeñas grietas en esa fachada perfecta del Bertram.
Y la pregunta deja de ser solamente qué va a pasar. Empieza a ser: ¿qué demonios ocurre realmente dentro de este hotel?
Un misterio de Agatha Christie bastante diferente
Una de las cosas que más me gustó fue precisamente que Christie cambia un poco las reglas.
En muchas de sus novelas aparece el crimen relativamente pronto y desde ese momento tenemos una pregunta muy clara: ¿quién es el asesino? Aquí no.
El asesinato tarda muchísimo en llegar. Y, curiosamente, eso no hizo que perdiera el interés.
Durante buena parte de la novela estaba intentando averiguar hacia dónde iba la historia. Hay varios frentes abiertos, personajes que parecen esconder algo, comportamientos extraños y acontecimientos que aparentemente no tienen ninguna relación entre sí.
No sabía quién iba a morir. Ni cuándo. Ni siquiera estaba completamente segura de cuál era el verdadero misterio. Pero sabía que algo estaba pasando. Y esa sensación me mantuvo leyendo.
El Hotel Bertram es casi otro personaje
Esta fue probablemente mi parte favorita del libro. Christie se toma su tiempo para presentarnos el hotel. No lo utiliza simplemente como escenario para colocar allí a sus personajes. Lo construye.
Los salones, la comida, los empleados, los huéspedes, las costumbres, la decoración… Todo contribuye a crear esa sensación de estar entrando en un pedacito de la vieja Inglaterra. De hecho, me ha parecido uno de los libros más bonitos y acogedores de Miss Marple.
Es de esos lugares ficticios en los que dan ganas de sentarse en un sillón con un libro mientras alguien te trae el té. Aunque, teniendo en cuenta lo que ocurre allí, quizá no sea el mejor hotel para reservar vacaciones.
Lo interesante es que esa atmósfera tan acogedora en el hotel Bertram también forma parte del misterio. Porque poco a poco empiezas a preguntarte si el Bertram realmente ha conseguido conservar el pasado… o si simplemente ha aprendido a representarlo muy bien.
Una Miss Marple diferente
Miss Marple aparece desde muy pronto y me encantó encontrar una pequeña conexión con Misterio en el Caribe.
Al comienzo se menciona su reciente viaje a las Antillas, precisamente donde transcurre la novela anterior de la serie.
Puede parecer una tontería, pero disfruto muchísimo estos pequeños detalles porque hacen que los libros de Miss Marple tengan cierta continuidad.
Sin embargo, aquí tuve sentimientos encontrados con ella. Por un lado, extrañé a una Miss Marple mucho más involucrada en la investigación.
Buena parte del trabajo policial recae sobre el inspector Davy, conocido como “el Abuelo”, mientras Miss Marple permanece muchas veces en segundo plano.
En otros libros siento que ella va construyendo la solución poco a poco delante de nosotros. Aquí su participación resulta bastante más casual.
Pero hay una compensación que me gustó muchísimo. Quizá tengamos menos de Miss Marple detective, pero tenemos más de Jane Marple.
Conocemos un poco más a Jane Marple
El regreso al Bertram despierta recuerdos de su juventud y nos permite verla desde un lugar mucho más personal y nostálgico. Y esto me encantó.
Christie profundiza en algo que siempre ha hecho especial al personaje: su capacidad para entender a las personas.
Miss Marple no necesita interrogatorios espectaculares ni grandes persecuciones. Observa pequeños comportamientos, escucha conversaciones y compara lo que ve con décadas de experiencia estudiando a los habitantes de su pequeño pueblo.
Porque para ella las personas cambian de nombre, edad o posición social, pero la naturaleza humana sigue siendo básicamente la misma. En este libro esa característica está especialmente presente.
Los personajes también me sorprendieron
Otra cosa que nunca deja de impresionarme de Agatha Christie es su capacidad para inventar personajes.
Después de tantos libros, uno pensaría que empezarían a sentirse repetitivos. Y no. Aquí Bess Sedgwick y Elvira Blake consiguieron llamar especialmente mi atención.
Bess es uno de esos personajes que entran en una novela y automáticamente quieres saber más sobre ellos. Su pasado, su personalidad y la relación con su hija añaden otra capa a una historia que inicialmente parece girar solamente alrededor del hotel.
Elvira, por su parte, parece mucho más sencilla de lo que realmente es. Y ahí Christie vuelve a jugar con algo que hace constantemente: nuestras primeras impresiones.
¿Vale la pena leer En el Hotel Bertram?
Para mí, sí. Pero creo que es importante saber qué tipo de libro vas a encontrar.
Si buscas uno de esos misterios de Christie en los que aparece un cadáver enseguida y comienza inmediatamente la cacería del asesino, probablemente este te parezca extraño.
En el Hotel Bertram se toma su tiempo. Primero construye el escenario. Después planta pequeñas sospechas. Y solo entonces empieza a mostrarte lo que realmente estaba ocurriendo.
Personalmente disfruté muchísimo esa estructura porque hizo que el hotel terminara siendo tan importante como el propio misterio.
También me gustó encontrar una historia de Miss Marple que se siente diferente después de haber leído tantas.
No es mi favorita de la autora, y habría querido ver a Miss Marple mucho más involucrada en la investigación, pero sí me parece una de las novelas más bonitas, acogedoras y curiosas de su serie.
Y ahora sí. Si todavía no has leído En el Hotel Bertram, yo me detendría aquí. A partir de este punto voy a hablar del final.
⚖️Veredicto: Diferente, acogedor y muy Christie, aunque me faltó más Miss Marple.
SPOILERS: hablemos del final de En el Hotel Bertram
¿Qué escondía realmente el Hotel Bertram?
Aquí es donde la novela se vuelve muchísimo más interesante para comentar. Desde el principio Christie nos está diciendo que algo no funciona en el Bertram. El hotel es demasiado perfecto.
Todo parece diseñado para reproducir exactamente aquello que sus huéspedes esperan encontrar: la Inglaterra elegante y tradicional que recuerdan.
Y finalmente descubrimos que esa fachada prácticamente funciona como una enorme distracción. Detrás de ese lugar respetable existe toda una organización criminal. Eso sí me sorprendió.
La policía llevaba tiempo investigando una serie de delitos y me gustó descubrir que aquello que parecía formar parte del ambiente del libro estaba conectado con algo mucho más grande.
Bess Sedgwick y su verdadera participación
Y todavía me sorprendió más descubrir el verdadero papel de Bess Sedgwick. Fue uno de mis personajes favoritos desde que apareció: tiene una personalidad enorme, un pasado extraño y esa sensación de haber vivido diez vidas mientras el resto apenas estamos empezando una.
Por eso funcionó tan bien que terminara teniendo un papel mucho más importante de lo que inicialmente parecía.
Pero lo que realmente me sorprendió fue su decisión final. Bess intenta asumir la responsabilidad por la muerte para proteger a Elvira. Después de haber abandonado a su hija cuando era pequeña, termina intentando sacrificarse por ella.
No esperaba ese momento medio heroico y trágico y, sinceramente, consiguió que me interesara todavía más por el personaje.
Elvira Blake: ¿qué ocurrió realmente?
Elvira tampoco era quien parecía. Aquí está otra de las cosas que me gustaron del final.
Durante buena parte del libro Elvira parece una joven vulnerable alrededor de la cual están ocurriendo cosas peligrosas. Y después cambia completamente nuestra percepción de ella. Ese tipo de revelación es muy Christie.
Te presenta un personaje de una manera determinada, permite que tú mismo construyas una idea sobre él y después utiliza tus propias suposiciones en tu contra.
Hay una parte de la resolución que no me convenció
No todo funcionó para mí. Parte del caso puede resolverse porque Miss Marple escucha una conversación que los propios protagonistas no saben que ella ha escuchado. Y eso me pareció un poquito tomado por los pelos.
No es una deducción brillante construida a partir de muchas pistas pequeñas como ocurre en algunos de mis misterios favoritos de Christie. Miss Marple simplemente estaba allí. Escuchó. Y ahora posee una información fundamental.
Precisamente por eso decía antes que extrañé verla más involucrada en la investigación.
¿Por qué me gustó el final abierto?
Hay algo especialmente curioso en el desenlace. No terminamos con esa sensación habitual de “caso cerrado, asesino descubierto y justicia servida”. Sabemos lo que ocurrió. Sabemos quién es responsable.
Pero la situación de Elvira no queda completamente resuelta. Y eso me gustó porque no es tan habitual en Christie.
Después de tantos libros en los que Poirot o Miss Marple reúnen todas las piezas y colocan al culpable contra la pared, encontrar una historia que termina con cierta incertidumbre se siente diferente.
Y creo que esa es precisamente la palabra con la que me quedo después de leer En el Hotel Bertram: diferente. Diferente en su estructura, en el papel de Miss Marple, en el momento en que ocurre el crimen y hasta en la forma en que termina.
Después de tantas novelas, Agatha Christie todavía encontraba maneras de cambiar el escenario, mover las piezas y contar otro misterio sin que pareciera exactamente igual al anterior.
Y eso, más que cualquier giro, es probablemente lo que más me sigue sorprendiendo de ella.
¿Has leído En el Hotel Bertram? Y si no, ¿qué libro de Miss Marple me recomendarías leer después?


