Mentira, de Juan Gómez-Jurado: reseña y opinión

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Mentira, de Juan Gómez-Jurado, es su primer thriller independiente después del Universo Reina Roja y vuelve a colocar a una mujer en el centro de la historia. Aunque, por suerte, Eva Ramos no es una Antonia Scott 2.0. Aquí tenemos a una joven de moral bastante dudosa que se gana la vida mintiendo y manipulando a los demás.

Mentira de Juan Gómez-Jurado reseña y opinión

Mentira —Juan Gómez Jurado

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Con un libro que se llama Mentira y una protagonista así, una entra avisada. Confiar en alguien parece, como mínimo, una decisión cuestionable.

Y eso es precisamente parte del juego.

¿De qué trata Mentira?

Eva Ramos trabaja para el Barón, un personaje de estilo gánster que le paga para resolver problemas de forma poco escrupulosa. Vamos, un currículum estupendo para que yo confíe en ella.

Pero no es tan fácil juzgar a Eva como podría parecer. Desde que era pequeña, su hermano menor padece una enfermedad congénita rara y mortal que lo mantiene entre tratamientos y medicamentos, y conocer esa parte de su vida ayuda a entender muchas de las decisiones que toma.

Este es solo el comienzo de una historia de más de 600 páginas que terminará llevando a Eva hasta Somiedo, un pequeño pueblo perdido en la montaña y habitado por poco más de veinte personas.

Y ahí fue donde Mentira me ganó.

La nieve los deja atrapados. Nadie puede salir del pueblo. Hay varios muertos y un asesino entre ellos. Súmale una protagonista profesional de la mentira y ya tenemos el escenario perfecto para empezar a mirar mal a todo el mundo.

Mi opinión sobre Mentira

Una de las cosas que más me gustó de Mentira fue Eva Ramos. Gómez-Jurado vuelve a poner a una mujer en el centro de la historia, pero se arriesga un poco más presentándonos a una protagonista de dudosa condición moral.

Eva miente, manipula y se le da tan bien que prácticamente vive de ello. Sin embargo, no resulta tan fácil juzgarla cuando conocemos su historia familiar, especialmente la enfermedad de su hermano, y empezamos a entender de dónde vienen muchas de sus decisiones.

Esto conecta con una de las ideas que más me interesaron de la novela: la gente rara vez distingue entre diferentes niveles de maldad una vez que ha catalogado a alguien como “malvado”.

Ese sesgo está muy presente en una historia donde prácticamente todos tenemos alguna razón para desconfiar de alguien. Una vez que decides quién crees que es bueno, malo, culpable o inocente, empiezas a interpretar todo lo demás desde esa primera impresión. Y en un libro que se llama Mentira, ya puedes imaginar lo conveniente que resulta eso para el autor.

Pero para mí la novela despega de verdad cuando llegamos a Somiedo.

Ese pequeño pueblo perdido en la montaña se convierte en un microcosmos. La nieve aísla a los personajes, nadie puede marcharse y de repente tenemos una especie de misterio de habitación cerrada, pero a lo grande: el pueblo entero es la habitación.

Hay varios muertos, un asesino entre ellos y un grupo muy reducido de sospechosos. La nieve está tan presente durante esta parte de la novela que prácticamente se convierte en un personaje más, y esa sensación de aislamiento fue de las cosas que más disfruté.

Además, Gómez-Jurado introduce historias y leyendas antiguas de la montaña que se cuentan alrededor de una mesa y que a mí me llevaron directamente a Juego de Tronos. Incluso Eva Ramos tiene su momento Hércules Poirot reuniendo a todo el mundo alrededor de una mesa. Conmigo esas cosas funcionan. Qué le vamos a hacer.

También me pareció una novela tremendamente cinematográfica.

Y hablando de cine, si tienes cultura de películas y series vas a deleitarte con las numerosas menciones que hace Gómez-Jurado para ponerte en situación. Si eres como yo, que he visto menos películas que nadie, pues te quedarás en blanco varias veces. Aun así, las ilustraciones ayudan muchísimo y conseguí meterme completamente en ese paisaje de nieve y montaña.

Ahora bien, inevitablemente comparé Mentira con Reina Roja, porque aquella fue mi primera experiencia con Juan Gómez-Jurado y recuerdo perfectamente lo adictiva que me pareció.

Con Mentira no me pasó lo mismo.

Esta es una novela de ritmo mucho más pausado. Me gustó la trama, y especialmente todo lo que sucede cuando llegamos a Somiedo, pero nunca tuve esa necesidad de seguir leyendo que sí recuerdo con Reina Roja.

Y creo que parte del problema está en algo muy concreto de la narración: Gómez-Jurado me lo quiere contar todo.

No me refiero a que explique demasiado el misterio ni a que revele antes de tiempo lo que deberíamos descubrir nosotros. Hablo literalmente de cuánto describe dentro de cada escena: cada gesto, cada movimiento, cada parte del paisaje. Hay momentos en los que siento que no me queda demasiado espacio para imaginar.

Yo no quiero que el escritor construya absolutamente todo por mí. Quiero que me dé lo necesario y después me deje completar la historia con mis propias interpretaciones y percepciones. Si un personaje entra en una habitación, no necesito conocer cada movimiento que hace para poder verla. Dame la habitación, dame al personaje y déjame poner algo de mi parte también, Juan.

Quizás por eso lo cinematográfica que es Mentira terminó siendo para mí un arma de doble filo. Por un lado, podía visualizar perfectamente muchísimas escenas y las ilustraciones ayudaban todavía más. Por otro, a veces tenía la sensación de estar leyendo una película ya dirigida, con la cámara diciéndome exactamente dónde mirar en cada momento, cuando yo prefiero tener un poquito más de libertad como lectora.

Y eso también puede explicar mi otro gran problema con el libro: sus más de 600 páginas.

Esta historia habría sido mucho más efectiva para mí con 200 páginas menos. La trama consigue atraparme junto a sus personajes en Somiedo, pero se toma su tiempo para llevarme hasta allí. Mucho tiempo. Y cuando finalmente llegué a la montaña encontré justo lo que quería: aislamiento, sospechas, muertos, leyendas y la posibilidad de que cualquiera estuviera mintiendo.

Ahí había una historia que me tenía completamente dentro. Precisamente por eso no necesitaba tanto alrededor.

A pesar de estas dos cosas, disfruté Mentira. Me gustó Eva, me gustó muchísimo el escenario y me gustó especialmente esa sensación de estar encerrada con un grupo de personajes en una montaña cubierta de nieve sabiendo que entre ellos había un asesino.

¿Me resultó tan adictiva como Reina Roja? No. Pero tampoco creo que pretenda ser la misma clase de thriller.

Y sí, estuve cerca de descubrir algunas cosas. Pero no todas.

📌 Veredicto

Una buena trama, pero mucho más pausada y menos adictiva que Reina Roja; yo le quitaba páginas y explicaciones.

🔎 ¿Qué vas a encontrar en Mentira?

🤥 Una protagonista que vive de mentir y manipular
🧠 Sesgos, primeras impresiones y mucha manipulación
🏔️ Un pequeño pueblo en Somiedo
❄️ Nieve, aislamiento y más nieve
🚪 Un misterio con aire de habitación cerrada
🔪 Varios muertos y un asesino entre los personajes
🎬 Muchísimas referencias al cine y las series
🖼️ Ilustraciones que acompañan la historia
🔥 Historias y leyendas de montaña
🕵️ Un pequeño momento Hércules Poirot
🐢 Un ritmo bastante más pausado que Reina Roja
📖 Más de 400 páginas que, para mí, podían haber sido muchas menos

💬 Te leo en comentarios

Yo aquí tengo clarísimo qué habría cambiado: le quitaba páginas y me dejaba un poquito más de espacio para imaginar.

¿Tú prefieres que un autor te describa cada detalle de una escena o que te dé lo necesario y te deje completar el resto en tu cabeza?

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Emma Glondys

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