Muerte en el Nilo fue la novela en la que me pasó algo que llevaba varios libros esperando: por fin descubrí al asesino antes que Agatha Christie. El problema es que, cuando ocurrió, descubrí que no era tan divertido como había imaginado.

Muerte en el Nilo —Agatha Christie
Aquí Hércules Poirot se va de vacaciones a Egipto y, a estas alturas, ya sabemos que eso de descansar no se le da demasiado bien. Allí termina coincidiendo con Linnet Ridgeway, una joven rica, guapa, recién casada y con un pequeño problema: su marido estaba comprometido con una de sus mejores amigas hasta que ella apareció.
La amiga es Jacqueline de Bellefort y, como podrán imaginar, no se tomó demasiado bien que Linnet se quedara con Simon. Tanto es así que empieza a seguir a los recién casados durante su luna de miel, apareciendo allá donde van hasta conseguir que Linnet esté completamente desesperada.
Y todo esto ocurre antes de que alguien aparezca muerto, porque si algo me sorprendió de Muerte en el Nilo fue precisamente lo mucho que Christie tarda en llegar al asesinato.
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¿De qué trata Muerte en el Nilo?
Linnet y Simon están celebrando su luna de miel en Egipto cuando terminan embarcándose en un crucero por el Nilo. El problema es que Jacqueline continúa siguiéndolos y, para completar el panorama, en el mismo barco viaja Hércules Poirot, que supuestamente está de vacaciones.
Además de ellos, Christie mete en ese barco a un grupo bastante variado de personajes con sus propios problemas, secretos y razones para no sentir demasiada simpatía por Linnet. Así que cuando finalmente aparece asesinada de un disparo, lo que parecía un crimen bastante fácil de resolver empieza a complicarse.
Poirot comienza a hacer preguntas y resulta que prácticamente nadie en ese barco estaba allí simplemente disfrutando del paisaje. Todos tienen algo, todos esconden algo y cada conversación abre una posibilidad nueva.
Ahora sí se puso bueno esto.
Mi opinión sobre Muerte en el Nilo
Muerte en el Nilo empezó poniéndome a prueba la paciencia porque el cadáver tarda en llegar. Y bastante. Yo sabía que había venido aquí a investigar un asesinato y Agatha Christie seguía presentándome gente, relaciones, problemas, quién quería a quién y quién no podía ni ver a quién. En algún momento pensé: señora, ¿vamos a matar a alguien o qué?
Pero después se lo perdoné, porque cuando finalmente ocurre el asesinato ya conocía suficientemente bien a toda esta gente como para empezar a sospechar de ellos. Y eso, obviamente, es lo que una quiere.
Aquí Christie se detiene mucho más en los personajes que en otros libros suyos que había leído. Al principio son bastantes y tuve que ubicarme, pero después agradecí conocerlos porque en ese barco nadie parece estar allí simplemente disfrutando del paisaje. Cada personaje tiene sus propios problemas y, cuando Poirot empieza a preguntar, van saliendo secretos que cambian lo que pensábamos de ellos.
Además, la propia Linnet es un personaje interesante porque Christie tampoco intenta convertirla simplemente en la pobre víctima a la que todo el mundo quería. Tiene dinero, privilegios y está acostumbrada a conseguir prácticamente todo lo que quiere. Y teniendo en cuenta que la historia empieza con ella casándose con el prometido de una de sus mejores amigas, tampoco podemos decir que llegara a Egipto sin haber complicado un poquito las cosas por el camino.
Jacqueline, por su parte, fue uno de los personajes que más me interesó. Está despechada, obsesionada con Simon y aparece constantemente para recordarles a los recién casados que ella sigue allí. Christie prácticamente te la pone delante con un cartel que dice SOSPECHA DE ESTA MUJER, lo que para cualquier lector habitual de la autora significa exactamente lo contrario: ni loca voy a confiar en que sea tan fácil.
Y hablando de Poirot: el hombre está de vacaciones otra vez. Yo ya no sé para qué lo intenta. Si Hércules Poirot reserva un viaje, alguien debería ir preparando directamente la escena del crimen.
Cuando empieza la investigación, el libro se vuelve mucho más ágil. Poirot pregunta, observa y encuentra esas pequeñas contradicciones que parecen insignificantes hasta que dejan de serlo. Mientras tanto, yo hacía exactamente lo que hago siempre con Christie: intentar resolver el crimen antes que él.
Y aquí ocurrió lo inesperado: descubrí al asesino.
Después de tantos libros intentando ganarle a Agatha Christie, finalmente pasó. Y resulta que no me gustó.
No es que supiera absolutamente todo lo que había ocurrido ni que pudiera explicar cada detalle, pero tuve bastante claro quién estaba detrás del crimen y mi sospecha no cambió. Yo seguía esperando que Christie sacara algo de la manga y me demostrara que había vuelto a caer como una tonta.
Nada. Llegó Poirot con su explicación y yo tenía razón. Qué decepción esto de ser tan lista.
Porque yo no leo a Christie para tener razón. Yo la leo para sospechar de cinco personas, cambiar de opinión otras cuatro veces y llegar al final convencida de que por fin lo tengo, solo para descubrir que no tenía idea de nada. Aquí me faltó precisamente eso.
Y creo que por eso el final no tuvo para mí el mismo impacto que otros desenlaces de Christie. No porque la explicación sea mala ni porque las piezas no encajen. Al contrario, cuando Poirot explica qué ocurrió y cómo se hizo, todo queda bastante bien cerrado. El problema es que yo ya sabía hacia dónde íbamos.
Ahora, una cosa no quita la otra: me lo pasé muy bien leyendo Muerte en el Nilo. Aunque ya sospechaba quién era el asesino, quería saber cómo lo había hecho, qué significaban determinadas pistas y cómo Poirot iba a conseguir demostrarlo. La investigación tiene buen ritmo, hay mucho diálogo y siempre está apareciendo alguna información nueva que te obliga a prestar atención.
También ayuda muchísimo el escenario. Un grupo de personas navegando por el Nilo, con un asesino entre ellos y pocas posibilidades de escapar, es exactamente el tipo de situación que me gusta encontrar en un misterio. No necesito veinte persecuciones ni que explote medio Egipto. Dame un grupo de sospechosos encerrados juntos y déjame desconfiar de todos tranquilamente.
Por eso Muerte en el Nilo me dejó una conclusión bastante curiosa: descubrir al asesino no arruinó mi lectura, pero sí me confirmó cuánto disfruto cuando Agatha Christie me engaña.
Mira que llevo libros intentando ganarle a esta mujer y, cuando por fin lo consigo, resulta que prefiero perder.
📌 Veredicto
Muy entretenida y bien cerrada, aunque esta vez Agatha Christie me dejó descubrir al asesino demasiado pronto.
🔎 ¿Qué vas a encontrar en Muerte en el Nilo?
🚢 Un crucero por el Nilo
🔺 Un triángulo amoroso bastante complicado
💰 Dinero, celos y resentimientos
🔐 Secretos entre los pasajeros
🔫 Un asesinato
👀 Un barco lleno de sospechosos
🕵️ Hércules Poirot intentando estar de vacaciones
🧩 Pistas y contradicciones
🎭 Personajes que esconden más de lo que cuentan
🎯 Un misterio más predecible que otros de Christie
Más libros de Agatha Christie
Si después de Muerte en el Nilo quieres seguir con la autora pero no sabes cuál elegir, preparé una guía con todos los libros de Agatha Christie en orden, cuáles he leído y mis opiniones sobre cada uno.
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Si ya leíste Muerte en el Nilo, quiero saberlo: ¿descubriste al asesino antes que Poirot o Agatha Christie consiguió engañarte hasta el final?


