Si alguna vez has sentido la necesidad de retorcerle el cuello a tu cuñado en Nochebuena porque no para de hablar de sí mismo —aumento de salario incluido—, entonces tienes que leer Navidades trágicas, de Agatha Christie.

Navidades trágicas —Agatha Christie
Dicen por ahí que los libros con temática navideña hay que leerlos en Navidad, pero yo escuché Navidades trágicas en pleno verano. Los personajes se calentaban frente al hogar mientras yo me asaba con el calor de Miami, literalmente. Y, aun así, disfruté muchísimo abstraerme y meterme durante unas horas en ese ficticio invierno inglés lleno de reuniones familiares, secretos y, por supuesto, un asesinato.
Eso sí, esta lectura también terminó de convencerme de algo: los audiolibros de Agatha Christie no son para mí. Sus novelas suelen tener tantos personajes que no solo necesito leerlas, sino que a veces siento que debería llevar una agenda con anotaciones para recordar quién es quién, quién está casado con quién y quién tenía razones para matar a quién. En audio, como me despiste cinco minutos, estoy perdida.
Y en Navidades trágicas precisamente familia no falta.
Índice de contenidos
¿De qué trata Navidades trágicas?
Simeon Lee es un patriarca rico, controlador y bastante déspota que decide reunir a toda su familia en casa para celebrar la Navidad después de llevar años sin ver a algunos de sus hijos. Pero no crean que al señor le dio un ataque repentino de amor familiar. Simeon disfruta manipulándolos, provocándolos y recordándoles que sigue teniendo el poder, así que aprovecha la reunión para desacreditarlos y avergonzarlos por turno.
Una Navidad preciosa.
Hasta que llega la víspera de Navidad y aparece muerto en su habitación con un tajo en la garganta.
Dentro de la casa estaban sus hijos, sus respectivas esposas, una nieta que apareció de repente, el hijo de un viejo amigo y el servicio. Es decir, alguien muy rico ha muerto y alrededor tenía más familia que una cucaracha en un almacén de azúcar.
Y, por supuesto, el almacén estaba requetebién cerrado.
Porque no solo tenemos un montón de personas con motivos para querer a Simeon muerto, sino que estamos ante un misterio de habitación cerrada. No hay una ventana abierta por la que alguien pudiera escapar, ni un asesino misterioso corriendo por el jardín. La respuesta tiene que estar dentro de esa casa.
Y Hércules Poirot tendrá que encontrarla.
Mi opinión sobre Navidades trágicas
Lo primero que pensé cuando conocí un poco mejor a Simeon Lee fue que Agatha Christie había hecho un trabajo excelente creando sospechosos porque, sinceramente, casi todos los miembros de esa familia tenían razones para querer verlo muerto.
Simeon era un señor amargado, controlador y cruel que parecía disfrutar especialmente haciendo sufrir a sus propios hijos. De hecho, organiza la reunión de Navidad después de años sin ver a algunos de ellos y, en lugar de aprovechar para recuperar el tiempo perdido, decide enfrentarlos y humillarlos.
Ojo, que no estoy diciendo que por eso mereciera que le cortaran el cuello.
Pero digamos que lo estaba pidiendo a gritos.
Y ahí está una de las cosas que más disfruté de Navidades trágicas: Christie no tiene que inventarse motivos rebuscadísimos para justificar que alguien quisiera matarlo. El problema es precisamente decidir cuál de todas esas personas decidió finalmente hacerlo.
Además, cuando digo que estamos ante un caso de habitación cerrada, me refiero a uno de manual. No hay una salida evidente para el asesino y las circunstancias en las que aparece el cuerpo hacen que el cómo sea casi tan interesante como el quién. Ese tipo de misterio me encanta porque no basta con señalar al personaje que te cae más sospechoso y esperar a tener razón. También tienes que explicar cómo hizo lo que supuestamente hizo.
Christie va moviendo el foco entre los personajes y consigue que prácticamente todos pasen, en algún momento, por mi lista de sospechosos. Cuando empezaba a convencerme de una teoría aparecía alguna información nueva, una contradicción o una de esas cortinas de humo que ella levanta para después quitarlas como si nada y dejarte buscando otro culpable.
Y yo, por supuesto, iba detrás.
Poirot tiene que poner a funcionar todas sus células grises para descubrir quién está mintiendo dentro de un grupo en el que prácticamente nadie parece estar contando toda la verdad. Lo que me gusta es que muchas de sus preguntas parecen completamente normales mientras las hace. Pregunta una cosa, vuelve sobre otra, escucha versiones diferentes de lo ocurrido y va recogiendo detalles que yo también intento guardar porque una nunca sabe cuál va a terminar siendo importante.
Aunque con Christie mi problema suele ser que guardo con muchísimo entusiasmo precisamente los que no sirven para nada.
También encontré bastantes similitudes entre Navidades trágicas y Cita con la muerte. No porque sean la misma historia, sino porque las dos parten de una dinámica familiar que me resulta muy parecida: una figura dominante y déspota que lleva años controlando a su familia, unas vacaciones que obligan a todos a convivir y, eventualmente, un asesinato que deja a un grupo entero de familiares con motivos de sobra para ser sospechosos.
Al parecer, en los libros de Agatha Christie las vacaciones familiares son una actividad de alto riesgo.
Lo que sí me pasó con Navidades trágicas es que disfruté más el camino hacia la solución que la propia revelación. Me entretuvo muchísimo intentar descubrir quién mentía, cambiar de sospechoso y entender cómo podía haberse cometido un asesinato en una habitación cerrada, pero el desenlace no consiguió sorprenderme al nivel de otras novelas de Christie.
No significa que la resolución no funcione. Poirot termina juntando todas esas preguntas aparentemente sencillas y llega a una explicación que cierra el caso. Simplemente me faltó ese momento que tanto disfruto con Christie en el que termino el libro preguntándome cómo pudo ponerme las pistas delante y conseguir que mirara exactamente hacia el lugar equivocado.
Aun así, Navidades trágicas me parece una muy buena opción si te gustan los misterios clásicos y, especialmente, si quieres leer algo de Agatha Christie durante las fiestas. Tienes una casa llena de sospechosos, una familia que claramente necesitaba resolver sus problemas antes de sentarse junta a cenar, un crimen imposible y a Poirot haciendo lo suyo.
Aunque, como comprobé personalmente, tampoco es obligatorio leerlo en diciembre. Funciona perfectamente mientras te asas en Miami en pleno verano intentando imaginar que afuera está nevando.
Eso ya depende de tus manías lectoras.
📌 Veredicto
Una familia imposible, un asesinato de habitación cerrada y una Christie que disfruté mucho más por el misterio que por la sorpresa final.
🔎 ¿Qué vas a encontrar en Navidades trágicas?
🎄 Una Navidad bastante poco feliz
🏚️ Una casa llena de sospechosos
👨👩👧👦 Una familia con demasiados problemas
💰 Dinero y resentimientos
😒 Un patriarca difícil de querer
🚪 Un misterio de habitación cerrada
🔪 Un asesinato
🔐 Secretos familiares
🧩 Pistas y cortinas de humo
🕵️ Hércules Poirot y sus células grises
¿Quieres seguir leyendo a Agatha Christie?
Si después de Navidades trágicas quieres seguir con la autora pero no sabes cuál elegir, preparé una guía con los libros de Agatha Christie en orden, los que ya he leído y mis opiniones sobre ellos.
👉 Ver mi guía de libros de Agatha Christie
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¿Te gustan los misterios ambientados en Navidad o prefieres dejar los asesinatos para después de las fiestas?


