A fuego lento llegó en un momento en que Paula Hawkins y yo teníamos una relación complicada.
Me encantaba cómo escribía, me encantaban sus ambientaciones y tenía una facilidad tremenda para hacerme sospechar de todo el mundo. El problema era que después llegábamos al final y ahí empezaban nuestras diferencias.
Con La chica del tren me tuvo pegada al libro para después darme un desenlace que me pareció demasiado Hollywood. Con Escrito en el agua volví a caer porque, evidentemente, yo no aprendo, y esta vez el final tampoco terminó de convencerme.
Así que cuando empecé A fuego lento ya sabía con quién me estaba metiendo.

A fuego lento —Paula Hawkins
Y entonces Paula Hawkins me planta un joven asesinado en una casa flotante de Londres, tres mujeres relacionadas de una manera u otra con él y suficiente trauma, resentimiento y secretos como para sospechar hasta del que pasaba por allí.
Niña, yo estaba en mi salsa.
Pero todavía quedaba una pregunta importante: ¿iba Paula Hawkins a volver a tenerme entretenidísima durante todo el libro para después hacerme discutir con ella en las últimas páginas?
Índice de contenidos
¿De qué trata A fuego lento?
Daniel, un joven de veintitantos años, aparece brutalmente asesinado en su casa flotante de Regent’s Canal, en Londres. Y alrededor de su muerte tenemos a tres mujeres que, por razones completamente diferentes, terminan relacionadas con el crimen.
Laura estuvo con Daniel la noche en que murió. Es impulsiva, tiene bastante mal carácter y carga con las secuelas físicas y emocionales de un accidente que le cambió la vida. Para mejorar su situación, alguien la ve la mañana después del asesinato con sangre en la ropa.
Laura, mi amor, tampoco estás colaborando.
Miriam vive en una de las barcazas vecinas y es quien encuentra el cadáver. También carga con una historia bastante oscura y, por supuesto, sabe cosas que no tiene demasiadas ganas de compartir con la policía. Porque contar todo desde el principio sería demasiado fácil.
Y después está Carla, la tía de Daniel, que aparentemente lleva una vida mucho más tranquila, pero también arrastra una tragedia familiar que todavía pesa sobre todos ellos.
Tres mujeres muy diferentes, un hombre muerto y suficientes razones para desconfiar de prácticamente cualquiera.
A jugar.
Tres mujeres y mucho equipaje emocional
Una de las cosas que más me gustó de A fuego lento fue que Laura, Miriam y Carla no están ahí simplemente para que Paula Hawkins nos dé tres nombres y nos diga: «Bueno, a ver cuál creen ustedes que fue».
Aquí sentí mucho más a los personajes.
Las tres vienen cargando lo suyo y, mientras más sabía de ellas, más difícil se volvía decidir quién me daba pena y quién me daba mala espina. A veces las dos cosas a la vez, que tampoco ayuda cuando una está intentando resolver un asesinato.
Y ahí es donde el título empieza a tener mucho más sentido.
Hay cosas que no ocurren de un día para otro. Hay rabias, dolores, injusticias y resentimientos que se van acumulando durante años hasta que algo finalmente explota. Y mientras conocía las historias de estas mujeres, todo el tiempo estaba pensando lo mismo: ¿cuánto puede aguantar una persona antes de llegar a ese punto?
Porque una cosa es saber quién pudo hacerlo y otra muy distinta entender por qué alguien sería capaz de hacerlo.
Y aquí yo quería saber las dos.
Mi opinión sobre A fuego lento
Primero tenemos que hablar de Regent’s Canal porque, una vez más, Paula Hawkins sabe perfectamente dónde meter un cadáver.
Las casas flotantes, el agua, los barrios de Londres y esa sensación de tener vidas completamente diferentes conviviendo prácticamente unas al lado de otras me encantaron. El escenario tiene personalidad y no parece simplemente un fondo bonito que podría sustituirse por cualquier otro lugar.
La edición que leí incluso tenía en las solapas una fotografía del canal que inspiró a Hawkins y un mapa de la zona.
A mí dame un mapa en un libro y ya me tienes contenta, aunque después no sepa ni dónde estoy parada.
Pero la gran diferencia para mí estuvo en los personajes. Aquí no sentía que estuviera simplemente saltando de un sospechoso a otro. Laura, Miriam y Carla me interesaban incluso cuando no estaba intentando decidir cuál podía haber matado a Daniel.
También tenemos varios puntos de vista y fragmentos de otro thriller, La que se escapó, escrito por Theo, uno de los personajes de la historia. Y después de mi experiencia intentando aprenderme medio Beckford en Escrito en el agua, esto tenía todas las papeletas para convertirse en otro lío.
Pero no.
Aquí podía seguir perfectamente quién era quién, qué relación tenía con los demás y por qué debía —o no— sospechar de esa persona. Y eso me permitió hacer lo verdaderamente importante: acusar mentalmente a todo el mundo.
Porque yo sospeché de todos.
Si un personaje aparecía demasiado, sospechoso. Si aparecía muy poco, más sospechoso todavía. Si decía algo raro, culpable. Si parecía demasiado normal, evidentemente estaba ocultando algo.
Investigación impecable la mía.
Y eso es exactamente lo que quiero cuando leo un misterio. No quiero descubrir quién fue demasiado pronto y pasarme medio libro esperando que los personajes lleguen a la misma conclusión. Quiero hacer una teoría, cambiarla veinte páginas después y terminar desconfiando hasta de mi propio criterio.
A fuego lento consiguió hacerme eso.
Además, el ritmo va creciendo poco a poco. Al principio Hawkins se toma su tiempo presentando a los personajes y todas esas historias que llevan detrás, pero a medida que empiezas a entender cómo se conectan, los capítulos cortos hacen muchísimo más difícil encontrar un buen lugar para parar.
Siempre había una información nueva, una conexión que no había visto o una razón para cambiar de sospechoso.
Ahora bien, faltaba la prueba final, porque Paula Hawkins y yo ya teníamos antecedentes.
Yo llegué a las últimas páginas con toda la cautela de una mujer que ya había pasado dos veces por esto. Muy bonito todo, Paula. Me tienes entretenida, estoy sospechando de medio Londres, me gustan los personajes… pero vamos a ver qué haces ahora.
Y esta vez sí.
El giro final consiguió sorprenderme. Pero más importante todavía: cuando entendí lo que había pasado, no sentí que Hawkins hubiera sacado una solución de la manga simplemente porque necesitaba terminar el libro.
Me había engañado. Y así sí. Porque yo no necesito adivinar al asesino para disfrutar un thriller. Todo lo contrario. Quiero que me engañes, pero cuando me cuentes la verdad quiero poder mirar hacia atrás y entender cómo llegamos hasta ahí.
Después de dos libros queriendo discutir los finales con Paula Hawkins, terminé A fuego lento pensando: por fin nos entendemos.
📌 Veredicto
Por fin, Paula. De principio a fin.
A fuego lento tiene todo lo que ya me gustaba de Hawkins —la ambientación, el misterio y esa capacidad para hacerme sospechar de todo el mundo—, pero esta vez también me dio personajes que me importaron y, sobre todo, un final que no me hizo querer reclamar.
De los libros de Paula Hawkins que había leído hasta ese momento, este se convirtió en mi favorito.
🔎 ¿Qué vas a encontrar en A fuego lento?
🔪 Un asesinato en una casa flotante
🚤 Los canales de Londres como escenario
👩 Tres mujeres conectadas con la víctima
🤫 Secretos, traumas y mucho resentimiento acumulado
🧩 Varios sospechosos para cambiar de teoría constantemente
📖 Capítulos cortos y un ritmo que va creciendo
🔥 Personajes bastante rotos tomando decisiones cuestionables
🔍 Un giro final que consiguió sorprenderme
Más libros de Paula Hawkins
Si quieres seguir leyendo a Paula Hawkins, en el blog también puedes encontrar mis reseñas de La chica del tren y Escrito en el agua, además de mi guía con todos los libros de Paula Hawkins, donde los tienes organizados por orden de publicación y te cuento qué me ha parecido cada uno.
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¿Hay algún autor al que sigas dando oportunidades porque, incluso cuando un libro suyo no te convence, hay algo en su forma de escribir que siempre te hace volver?


