Después de lo muchísimo que me enganchó La chica del tren, yo llegué a Escrito en el agua con las expectativas por las nubes. Y encima Paula Hawkins me puso delante exactamente el tipo de historia con el que es muy fácil convencerme: un pueblo pequeño, varias mujeres muertas en el mismo río, secretos del pasado y una mujer que estaba investigando esas muertes antes de aparecer muerta ella también.
Caballero ¿qué más necesito yo?

Escrito en el agua —Paula Hawkins
Y durante buena parte del libro estuve metidísima en Beckford intentando entender qué demonios había pasado allí. Porque si algo sabe hacer Paula Hawkins es darte una información, hacerte sospechar de alguien y, cuando ya estás bastante convencida de que vas por buen camino, enseñarte otra cosa que te obliga a empezar de nuevo.
Pero Escrito en el agua también hizo algo que no me esperaba: hubo momentos en los que me tenía intrigadísima y otros en los que quería sentar a Paula Hawkins conmigo y preguntarle por qué me estaba haciendo trabajar tanto.
Porque aquí no basta con descubrir quién miente, quién oculta algo o qué pasó realmente con esas mujeres. Aquí primero hay que aprenderse medio Beckford.
Índice de contenidos
¿De qué trata Escrito en el agua?
Nel Abbott aparece muerta en el río que atraviesa Beckford, el mismo lugar donde pocos meses antes también había muerto una adolescente. Todo parece apuntar a un suicidio, pero su hermana Jules no está tan convencida.
Jules llevaba años intentando mantenerse lejos de Beckford y también de Nel, pero la muerte de su hermana la obliga a regresar. Allí la espera Lena, la hija adolescente de Nel, además de un pasado familiar que ella había hecho todo lo posible por dejar atrás.
Y aquí es donde la cosa se pone interesante: antes de morir, Nel estaba investigando precisamente las historias de las mujeres que habían terminado muertas en ese río a lo largo de los años.
Así que tenemos una mujer investigando varias muertes que termina muerta exactamente en el mismo lugar.
A ver. Una tampoco nació ayer.
A partir de ahí empiezan a aparecer secretos, viejas historias, relaciones bastante complicadas y un montón de personajes que tienen su propia versión de lo ocurrido. Y ya sabemos lo que pasa cuando en un pueblo pequeño todo el mundo tiene una versión diferente de la misma historia.
Alguien está mintiendo.
Beckford y ese río…
Esta fue una de las cosas que más disfruté de Escrito en el agua.
Beckford no es simplemente el lugar donde Paula Hawkins decidió plantar a sus personajes. El pueblo tiene una historia propia y el río está tan presente durante toda la novela que prácticamente termina convirtiéndose en otro personaje.
Durante generaciones, varias mujeres han muerto allí. Alrededor de esas muertes se han creado rumores, supersticiones, historias y, sobre todo, una determinada manera de hablar de esas mujeres. Quién era problemática. Quién estaba loca. Quién se suicidó. Quién se buscó lo que le pasó.
Y Nel estaba obsesionada con ellas.
Esa parte me pareció buenísima porque empiezas a darte cuenta de que no solo estamos intentando descubrir qué pasó con una mujer. También estamos viendo cómo un pueblo construye una versión de lo ocurrido y la repite durante tantos años que termina convirtiéndose en la verdad.
Además, todo tiene una atmósfera bastante turbia. El río siempre está ahí, cargando con todas esas historias, y cada vez que la novela volvía a él yo quería saber más.
Mi opinión sobre Escrito en el agua
Ahora sí vamos a hablar de lo que me volvió loca con este libro: niña, ¿cuánta gente vive en Beckford?
Paula Hawkins cuenta la historia desde muchísimos puntos de vista. Tenemos personajes narrando en primera persona, otros en tercera, distintos momentos temporales y un montón de relaciones que tienes que ir recordando mientras, de paso, intentas resolver el misterio.
Y yo entiendo perfectamente lo que quería hacer. Cada personaje conoce una parte diferente de la historia y nosotros tenemos que ir armando el rompecabezas con información incompleta, recuerdos, secretos y versiones que no siempre coinciden. El problema es que llegó un momento en que yo necesitaba menos rompecabezas y más una lista con nombres.
Encima cometí el error de escuchar una parte en audiolibro.
Si vas a leer Escrito en el agua y eres de las que se pierde cuando aparecen muchos personajes, yo me iría directamente al libro físico o al ebook. Hubo momentos escuchándolo en los que aparecía alguien y yo pensaba: «Espérate, ¿este quién era?». Y si estoy leyendo un misterio y no recuerdo quién es la persona de la que se supone que tengo que sospechar, tenemos un pequeño problema.
Lo curioso es que todo ese lío nunca consiguió que perdiera el interés por el misterio. Yo quería saber qué había pasado con Nel, qué relación podía tener su muerte con las otras mujeres y qué demonios estaba escondiendo toda aquella gente. Porque en Beckford guardar secretos parece deporte municipal.
Y Paula Hawkins sabe jugar muy bien con eso. Te da una pieza, tú montas tu teoría, aparece otra información y de repente tienes que mirar hacia otro lado. Hubo varios momentos en los que pensé que ya entendía lo que estaba pasando y poco después estaba otra vez haciendo teorías.
Por eso llegué al final esperando mi recompensa. Después de tantos personajes, tantas perspectivas, secretos y sospechas, quería uno de esos desenlaces que te hacen mirar hacia atrás y pensar: «¡Pero si estaba ahí! ¿Cómo no lo vi?». Para mí, esa es una de las mejores sensaciones que puede dejar un misterio.
Aquí no me pasó.
La resolución me pareció forzada porque un personaje que hasta entonces no había tenido suficiente peso termina adquiriendo una importancia enorme. Más que sentir que Paula Hawkins me había ganado la partida, sentí que sabía dónde quería terminar y necesitaba mover esa pieza para conseguirlo.
Y ahí estuvo mi mayor problema con Escrito en el agua, porque el camino sí había conseguido mantenerme intrigada. La premisa me parece buenísima, Beckford y el río fueron de mis partes favoritas y durante gran parte del libro necesitaba saber qué estaba pasando. Después de construir un misterio tan enredado, necesitaba que la solución estuviera a la altura.
📌 Veredicto
Disfruté mucho más intentando resolver el misterio que descubriendo la verdad.
Escrito en el agua me entretuvo, me hizo sospechar de medio Beckford y tiene una ambientación que me encantó, pero después de todo el trabajo que me hizo pasar para llegar hasta la verdad, necesitaba que esa verdad me diera mucho más.
¿Me gustó tanto como La chica del tren? Ni cerca. Pero aburrirme tampoco me aburrí.
🔎 ¿Qué vas a encontrar en Escrito en el agua?
🌊 Un río con una historia bastante turbia
🏘️ Un pueblo pequeño lleno de secretos
👩 Varias mujeres muertas en el mismo lugar
🧩 Muchos personajes y puntos de vista
🕰️ Pasado y presente
🤫 Secretos familiares y viejos rencores
🔍 Sospechosos y teorías para rato
📖 Un misterio que exige prestar atención
Más libros de Paula Hawkins
Si quieres seguir leyendo a Paula Hawkins, en el blog también puedes encontrar mi reseña de La chica del tren y mi guía con todos los libros de Paula Hawkins, donde los tienes organizados por orden de publicación y puedes ver cuáles he leído y qué me ha parecido cada uno.
💬 Te leo en comentarios
¿A ti te gustan los thrillers con muchos personajes y puntos de vista o llega un momento en que ya no sabes ni de quién se supone que tienes que sospechar?
Así sí replica la estructura que veo en Amarilla, en lugar de inventarnos otra para cada reseña.


