La devoción del sospechoso X, de Keigo Higashino, hace algo bastante más arriesgado que la mayoría de las novelas policiales: te dice quién mató prácticamente desde el principio.

La Devoción del Sospechoso X, Keigo Higashino
Y aun así consiguió tenerme leyendo de madrugada preguntándome una sola cosa:
¿Cómo demonios va a terminar esto?
Keigo Higashino construye un policial en el que el misterio no está en descubrir quién cometió el crimen, sino en averiguar cómo alguien piensa salirse con la suya cuando nosotros, los lectores, sabemos perfectamente lo que pasó.
O al menos creemos saberlo.
Índice de contenidos
Un asesinato que conocemos desde el principio
Yasuko Hanaoka vive con su hija adolescente, Misato, y trabaja en una tienda de bentō. Años atrás estuvo casada con Togashi, un hombre que al principio parecía un príncipe: guapo, con buen trabajo y dispuesto a ejercer de padrastro de su hija.
Hasta que las cosas se torcieron.
Togashi perdió el trabajo y aquel príncipe terminó convirtiéndose en sapo. Yasuko consiguió divorciarse, pero librarse de él fue otra historia. Cada cierto tiempo volvía a encontrarla para pedirle dinero, presionarla y amenazarla.
Por eso Yasuko lleva años intentando desaparecer de su radar.
Hasta que Togashi vuelve a encontrarla.
Esta vez aparece en su apartamento buscando dinero y la situación termina de la peor manera posible: Yasuko y Misato lo matan.
Y todo esto ocurre prácticamente al comenzar la novela.
Aquí no tenemos que descubrir quién es el asesino. Lo sabemos.
Lo interesante empieza después.
Dos genios jugando una partida
A partir del asesinato seguimos, por un lado, a Yasuko intentando escapar de la justicia y a la policía japonesa reconstruyendo lo sucedido.
Y entonces aparecen las dos piezas que, para mí, convierten esta novela en algo completamente diferente: un matemático y un físico.
Ishigami, el vecino de Yasuko, es un profesor de matemáticas absolutamente brillante que decide ayudarla. Del otro lado está Yukawa, físico, antiguo compañero de universidad de Ishigami y colaborador ocasional de la policía.
Y ahí Higashino me ganó.
Porque nosotros tenemos muchísima más información que los investigadores. Sabemos quién murió. Sabemos quién lo mató. Sabemos dónde ocurrió.
Con tantos datos, una empieza a leer sintiéndose más lista que la policía.
Error.
Tenemos tantos datos que creemos saber más de lo que realmente sabemos.
¿Qué es más difícil: cometer el crimen o resolverlo?
La devoción del sospechoso X se cuece a fuego lento. No es uno de esos thrillers de capítulos de dos páginas y cadáver nuevo cada veinte minutos.
Pero tampoco lo necesita.
La tensión va creciendo con cada escena porque el verdadero enfrentamiento no ocurre a tiros ni en persecuciones. Es intelectual.
Me pareció magistral tanto el plan para ocultar el crimen como los pasos necesarios para intentar resolverlo. Literalmente estamos frente a dos genios: el matemático que construye el problema y el físico que intenta desmontarlo.
Y hay una pregunta dentro de la novela que resume perfectamente ese juego:
¿Qué es más sencillo: hallar por ti mismo la respuesta a un problema o comprobar si es correcta la que ha hallado otro?
Ahí está el corazón policial del libro.
La investigación se convierte casi en una demostración matemática en la que cada detalle importa. Y esto cobra todavía más sentido cuando llegas al final y entiendes que cosas que parecían insignificantes estaban ahí por una razón.
Pero el crimen termina siendo casi lo de menos
Lo que más me sorprendió es que detrás de toda esa precisión matemática hay una novela profundamente humana.
Porque Higashino no solo está preguntando cómo se oculta un asesinato.
Está hablando de soledad, amor no correspondido, culpa y sacrificio.
Y también plantea un dilema moral bastante incómodo.
Yasuko lleva años intentando escapar de un hombre que vuelve una y otra vez a buscarla para sacarle dinero. Cuando ella y su hija finalmente lo matan, ¿qué alternativa sentían que tenían? ¿Debían entregarse inmediatamente a la justicia? ¿Hasta dónde puede llegar alguien para proteger a una persona que ama?
Y, sobre todo:
¿Es posible continuar con una vida normal después de haber matado a alguien?
El libro juega constantemente con esa frontera entre el bien y el mal sin darte respuestas fáciles.
El final de La devoción del sospechoso X
Sin spoilers: no voy a contar qué ocurre, pero sí por qué el desenlace me funcionó tan bien.
Yo pensaba que sabía hacia dónde iba la historia.
No sabía absolutamente nada. 😂
El giro final me tomó completamente por sorpresa, pero lo mejor es que no sentí que Higashino hubiera sacado un conejo de la chistera para impresionarme.
Al contrario.
Cuando entendí lo que había ocurrido, muchas piezas anteriores encontraron su lugar y comprendí que prácticamente nada estaba de más. Había un propósito detrás de detalles que yo había leído sin prestarles demasiada atención.
Y eso, para mí, es lo que hace que un giro funcione.
No que sea imposible de adivinar porque el escritor escondió la información, sino que después puedas mirar hacia atrás y pensar:
Claro. Estaba ahí.
Mi opinión de La devoción del sospechoso X
Después de leer cientos de policiales, encontrarse con uno capaz de romper el esquema de una forma tan ingeniosa se agradece muchísimo.
La devoción del sospechoso X no necesita esconderte al asesino para crear misterio. Te entrega el crimen, los culpables y buena parte de las circunstancias desde el principio… y después utiliza precisamente esa información para hacerte creer que entiendes el rompecabezas.
Eso fue lo que más disfruté.
No es una novela que corre. Se cuece a fuego lento, se detiene en sus personajes y va aumentando la tensión poco a poco. Pero cuando llegué al final entendí por qué necesitaba hacerlo así.
Es uno de los policiales más originales que he leído y uno de esos libros que dejan huella no solamente por el misterio, sino por las personas que quedan atrapadas dentro de él.
Porque al final quizá la pregunta más importante nunca fue quién mató a quién.
Sino cuánto puede sacrificar una persona por otra.
📌 Veredicto
Ingenioso, humano y construido con una precisión casi matemática. Un policial que te cuenta quién es el asesino desde el principio y aun así consigue demostrarte que no sabías tanto como creías.
Mi frase favorita:
«A veces una persona puede salvar a otra por el mero hecho de existir.»
💬Te leo en comentarios
¿Te gustan los policiales en los que sabes desde el principio quién cometió el crimen o prefieres descubrir al culpable al final?


